ESTIMADA YO
El verano invita a la meditación; incita al cachondeo; provoca el enamoramiento. El verano es una época asfixiante, en la que todo el mundo se mueve de un sitio para otro. El verano no es mi estación favorita, pero es verdad que es durante la que más viva me siento. Es extraño, pero es así. Durante los veranos, la vida te da la ocasión de renacer, borrar cosas pasadas, empezar de nuevo de cara a un breve otoño y un duro inverno. El verano trae paz, pero a la vez aventuras e historias que quedan para siempre guardadas en la retina y en la memoria. Muchas veces, con el paso de los años, esos recuerdos quedan maquillados, con bonitas sombras doradas o con un azul estrambótico y pasado de moda. Pero siempre con un halo especial de tiempo perdido y vivido a tope a la vez.
Este verano puede ser el primero de muchos, o el principio de nada, o el final de algo que nunca pasó. No sé qué puede pasar, sólo sé que no tendré miedo esta vez. Que lo que pueda empezar en verano no lo tiraré a la basura en octubre, esta vez no. Puede que este verano sólo sea un bonito recuerdo en una playa del sur, un amante pasajero, una ilusión de vivir algo de verdad con alguien especial. Lo último borraría lo anterior, se quedaría la sombra dorada y mancharía lo demás de azul pastel pasado de moda.
Ahora me toca esperar sin dejar de actuar. Soñar sin dejar de pisar el suelo.
¿Cuándo me daré cuenta de que mi vida está llena de paradojas?
